6 formas en que las comunidades indígenas ayudan al medio ambiente

Las comunidades indígenas y campesinas son portadoras de un conocimiento milenario sobre biodiversidad, plantas, animales, agua y clima. Los pueblos indígenas y su relación con el medio ambiente. La mayor biodiversidad del planeta se concentra en las regiones tropicales y subtropicales.

Aunque representan solo el 5% de la población mundial, los pueblos indígenas son administradores ambientales esenciales y ocupan el 22% de la superficie terrestre del mundo, pero representan el 80% de la biodiversidad del planeta. Un tercio de los bosques del mundo, que son fundamentales para reducir las emisiones de carbono, son gestionados principalmente por pueblos indígenas, familias, comunidades y agricultores. Los alimentos cultivados por ésta comunidad son particularmente nutritivos. Además, son tolerantes al clima y están muy bien adaptados a su entorno, lo que los convierte en una excelente fuente de nutrición en regiones con climas duros.

Sus estilos de vida y medios de subsistencia pueden enseñarnos mucho sobre la conservación de los recursos naturales, la producción sostenible de alimentos y la vida en armonía con la naturaleza. Revivir este conocimiento, arraigado en el patrimonio y la historia, es clave para enfrentar los desafíos que enfrentan la alimentación y la agricultura hoy y en el futuro.

  1. Sus prácticas agrícolas son resilientes al cambio climático

A lo largo de los siglos, los pueblos indígenas han desarrollado técnicas agrícolas adaptadas a entornos extremos, como las grandes altitudes de los Andes, las praderas secas de Kenia o el frío extremo del norte de Canadá. Estos métodos probados, como las terrazas para detener la erosión o los jardines flotantes para aprovechar los campos inundados, significan que los pueblos indígenas han desarrollado sistemas adaptados a los cambios climáticos y de temperatura cada vez más intensos causados ​​por el cambio climático.

  • Conservan y restauran los bosques y los recursos naturales

Los aborígenes se sienten conectados con la naturaleza, se sienten parte del sistema en el que viven. Los recursos naturales son considerados propiedad común y por lo tanto respetados. Al proteger recursos naturales como bosques y ríos, muchas comunidades indígenas están ayudando a mitigar los efectos del cambio climático.

  • Los alimentos autóctonos amplian y diversifican las dietas

Actualmente, el mundo depende en gran medida de un pequeño número de culturas importantes. El trigo, el arroz, las papas y el maíz representan el 50% de las calorías diarias. Utilice cultivos locales que sean ricos en nutrientes.

  • Los alimentos autóctonos son resistentes al cambio climático

Muchos pueblos indígenas viven en ambientes extremos y han elegido culturas adaptadas a tales condiciones. Los pueblos indígenas a menudo plantan especies nativas que se adaptan mejor a su entorno local y son más resistentes a la sequía, la altitud, las inundaciones u otras condiciones extremas. La difusión más amplia de estos cultivos en la agricultura puede ayudar a aumentar la resiliencia de la producción agrícola para hacer frente a los cambios climáticos actuales.

  • Los territorios indígenas poseen el 80 por ciento de la biodiversidad del mundo

La conservación de la biodiversidad es esencial para la seguridad alimentaria y la nutrición. La genética vegetal y animal se encuentra en bosques, ríos, lagos y pastizales. Al llevar una vida natural sostenible, la población local protege este entorno y ayuda a mantener la biodiversidad de la flora y la fauna en la naturaleza.

  • Los estilos de vida de los pueblos indígenas se adaptan a los espacios que habitan y son respetuosos con los recursos naturales

Los pueblos indígenas han adaptado sus estilos de vida para adaptarse y respetar su entorno. En las zonas montañosas, los pueblos indígenas han desarrollado sistemas que protegen el suelo, reducen la erosión, conservan el agua y encuentran formas de reducir el riesgo de desastres. En los pastizales, las comunidades locales de pastoreo gestionan el pastoreo y la agricultura sostenibles, lo que permite que los pastizales mantengan su biodiversidad. El ecosistema amazónico mejora cuando está habitado por gente local.

La FAO cree que los pueblos indígenas son socios valiosos en la lucha contra el hambre y la búsqueda de soluciones al cambio climático. Nunca lograremos soluciones a largo plazo para el cambio climático, la seguridad alimentaria y una mejor nutrición sin su ayuda, y no lo haremos si no garantizamos sus derechos humanos.

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