Nuestro suelo…

La contaminación del suelo es la degradación de la calidad del suelo que trae consigo la presencia de sustancias químicas.​ Se trata del aumento en la concentración de compuestos químicos, que provoca cambios importantes y reduce su potencial empleo, tanto en el ámbito de la actividad humana, como de la naturaleza.

Entre los contaminantes del suelo encontramos:

-Basura urbana.

-Derivados del petróleo.

-Plaguicidas: insecticidas, herbicidas, fungicidas.

-Botellas y envases plásticos.

-Metales como el mercurio, el plomo, el arsénico, el cromo.

-Microorganismos patógenos.

-Ácidos y solventes.

-Desechos nucleares.

Y si hablamos de su importancia…

La seguridad alimentaria puede verse afectada por la contaminación del suelo dado que impacta en la reducción del rendimiento y la calidad de los cultivos. Unos alimentos saludables, nutritivos y de buena calidad solo pueden producirse si nuestros suelos se mantienen sanos. Unos suelos sanos son la clave para un futuro sostenible.

La contaminación del suelo impacta en gran medida en el medio ambiente y provoca una reacción en cadena; cabe mencionar que altera la biodiversidad del suelo, reduciendo la materia orgánica que contiene y , a su vez, su capacidad para actuar como filtro. También se contamina el agua que el mismo suelo almacena y el agua subterránea, provocando un desequilibrio de sus nutrientes y desestabilizando todas las formas de vida a las que afecta.

Un claro ejemplo sobre el efecto de esta reacción en cadena se observa cuando el suelo contaminado puede liberar contaminantes en las aguas subterráneas que luego asimilan los tejidos de las plantas y pasan así a los animales que pastan, a las aves y finalmente a los seres humanos que se alimentan de las plantas y los animales, lo que puede ocasionar graves enfermedades.

El tratamiento de este tema y la prevención de esta contaminación debería ser prioridad en todo el mundo, considerando que la gran mayoría de los contaminantes son resultado de la acción humana, lo que nos debiera conducir como responsables directos a realizar los cambios necesarios para trabajar por un futuro con menos contaminación.

Si dimensionamos las consecuencias del accionar humano, los suelos deberían ser reconocidos y valorados por su capacidad productiva, así como por brindarnos una seguridad alimentaria y ser clave en importantes ámbitos de nuestra vida.

¡Seamos la solución a la contaminación del suelo!

Pensemos en acciones que reduzcan el impacto de la mano del hombre y generemos conciencia social, preservando nuestros suelos a partir del desarrollo cotidiano de hábitos, al alcance de todos. Hoy somos los responsables de implementar medidas que nos posibiliten pensar y vivir en un mañana sostenible.

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